Héroes sin capa en el puerto de Algeciras

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No solo fue el corona-virus, sino también el reciente temporal de levante lo que dispararon todas las alarmas con respecto a la continuidad de actividad portuaria. Una vez amainados los vientos y el oleaje, el puerto de Algeciras vuelve a la relativa normalidad en medio de la pandemia mundial. 

El transporte de mercancías funciona con normalidad, por lo que la mayoría de las empresas de servicios auxiliares continúan ofreciendo sus servicios con relativa normalidad, extremando las medidas cautelares para evitar contagios. 

Los buques, para seguir moviendo su mercancía, necesitan cargar provisiones, repostar combustible, gestionar residuos generados en travesía… Un amplio abanico de servicios que por lo general no salen en los grandes rankings portuarios mundiales, pero que sin duda son el valor diferencial de nuestro querido puerto. 

La hazaña pasó desapercibida en el puerto:

Viernes, 16:00 horas. Un buque se encuentra a la espera para fondear en Algeciras. Ya ha descargado sus tanques de productos petrolíferos y después de su correspondiente proceso de limpiado, necesita descargar el residuo generado para evitar que sus enormes tanques queden inservibles. Más de 160 m3 de residuos líquidos inflamables y 350 m3 de residuos químicos. Cantidades elevadas que no son asumibles para la mayoría de puertos. 

El temporal va amainando, pero el puerto permanece cerrado para evitar males mayores. El capitán del barco, conocedor de la apremiante necesidad de su buque, pone en marcha el dispositivo a través de Strog, su agente consignatario. Acostumbrados a las urgencias de estos servicios, dejan la operativa logística del servicio en manos de Grupo Piedra, los gestores de residuos más experimentados de la comarca en este tipo de situaciones. 

El servicio se realiza con la empresa Gabarras y Servicios, que disponen de la capacidad y las especificaciones técnicas necesarias para la recogida y el transporte de residuos inflamables. 

De más está contar que el servicio fue todo un éxito, que mantuvo a profesionales embarcados de madrugada con el mar aún picado o que se hizo necesario un enorme despliegue de medios disponibles para acometer el desafío. 

Pocos conocen la historia y aún menos la contarán porque en el Campo de Gibraltar ya nos hemos acostumbrado a la labor de estos héroes, que hoy permite que tu y yo podamos quedarnos en casa, mientras ellos dan la cara para que la cadena logística siga funcionando con la mayor normalidad.

A ellos se suman un sin fin de profesionales que estos días continúan acudiendo a su puesto de trabajo con una enorme sonrisa para que tu y yo podamos quedarnos en casa. Ellos son los héroes que necesitamos hoy.

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